Un beso de 10 segundos puede transferir 80 millones de bacterias y cambiar tu forma de enamorarte
Qué mejor día que San Valentín para leer esto: el gesto cotidiano del beso podría estar conectado con procesos biológicos inesperados que vinculan microbiota, hormonas y conducta social. Un beso suele entenderse como un gesto romántico, una señal de confianza o una forma de expresar deseo. Sin embargo, detrás de ese contacto aparentemente sencillo se despliega una actividad biológica intensa que rara vez se tiene en cuenta. La boca no es un espacio neutro: alberga una de las comunidades microbianas más diversas del cuerpo humano y participa activamente en procesos inmunitarios, hormonales y neurológicos.
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