El pueblo de Burgos al que cada año peregrinan los turistas noruegos para honrar a la princesa Kristina, enterrada en su Colegiata
La tumba de una hija del rey Haakon IV, el claustro gótico y una construcción inspirada en un drakkar permiten recorrer este enclave castellano con una propuesta distinta para el otoño. A siete siglos de su muerte, la historia de una princesa llegada desde Noruega sigue marcando una escapada por Burgos. Su sepulcro, dentro de una antigua colegiata, y una ermita levantada en su memoria trazan un recorrido que une Castilla con los paisajes nórdicos.
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