Esta vez nos vamos bailando: de la desesperación a la resistencia inquilina frente a la crisis de vivienda
Han pasado siete años y entre mi compañera de piso y yo hemos echado cuentas y sumamos 25 mudanzas. Ni siquiera hemos cumplido 40 años. Hemos habitado y deshabitado más de una decena de barrios, nos hemos enamorado de sus vecinas hasta que las han echado —o nos hemos tenido que ir nosotras—, hemos aceptado cláusulas abusivas de inmobiliarias, hemos soportado frío porque el precio del alquiler no nos permitía encender la calefacción o directamente no había, se han quedado injustamente nuestras fianzas y, sobre todo, hemos pasado miedo e inseguridad.
¿Te gustó? Únete y comparte tu opinión
Registrarse para ver más de Hiruxima, votar, comentar y compartir tus propias ideas con la comunidad. ¿No estás seguro? Conoce cómo funciona.
Comentarios (0)