La música que carga el diablo
En palabras de Benedicto XVI, la renuncia bautismal del pecado pasa por el rechazo a «los grandes espectáculos crueles, en los que la crueldad se convertía en diversión, en los que matar a los hombres era una cosa espectacular: era un espectáculo la vida y la muerte de un hombre. Estos espectáculos crueles, esta diversión del Mal es la pompa del diablo, donde irrumpe con aparente belleza y, en realidad, se muestra en toda su crueldad». Antes de colgar los hábitos, el Santo Pontífice contratacó «a un tipo de cultura que es una anticultura, contra Cristo y contra Dios», denunciando las mentiras y calumnias de la sociedad del espectáculo. Unas declaraciones que vienen al pelo para recomendar un visionado responsable de Lords of Salem, la película del cineasta y rockero Rob Zombie.
Por varias razones, pero la primera y la más importante, porque el polifacético líder de White Zombie pertenece a una larga tradición de proscritos cuyos orígenes se remontan a la Edad Media; la de aquellos juglares, tildados de "ministros de Satanás" y "gaiteros del Diablo", que fueron perseguidos antorcha en mano por "inculcar el vicio en el espíritu a través de los oídos y los ojos". Podría decirse que Robert Bartleh Cummings ha conseguido reconducir su vocación de cineasta sin desvincularse del rock más estrambótico. De hecho, acostumbra a tomar prestados los títulos de algunas de sus canciones para sus películas, como La casa de los 1000 cadáveres, Los renegados del diablo, o este Lords of Salem, que previamente había visto la luz en su tercer elepé en solitario, Educated Horses, publicado en 2006
Gustatu zaizu? Batu eta partekatu zure iritzia
Erregistratu Hiruxima(r)en eduki gehiago ikusteko, botoa emateko, iruzkinak egiteko eta zure ideiak komunitatearekin partekatzeko. Ziur ez al zaude? Ezagutu nola funtzionatzen duen.
Iruzkinak (0)