Y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo...
Ayer leía que el principal grupo guerrillero de Colombia ha llamado al resto de movimientos insurgentes de la región a unificarse en un mismo comando para afrontar la agresión estadounidense mediante la lucha armada https://www.lapatria.com/nacional/alianza-de-guerrillas-disidencias-de-las-farc-proponen-union-con-eln-tras-ataque-de-eeuu Enseguida recordé aquella estrofa de la canción "Papá cuéntame otra vez", donde Ismael Serrano se refiere al Che como "aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia/ y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo/ y cómo desde aquel día todo parece más feo".
Hoy América Latina se enfrenta a la decisión de Trump, abierta y sin ambages, de colonizar todo el continente, apropiándose de su petróleo y recursos naturales, obligándoles a romper con cualquier aliado que no sea de su agrado y colocando gobiernos títeres, sea subvencionando a los partidos ultraderechistas de la región o mediante intervenciones armadas norteamericanas para derrocar a los gobiernos progresistas si el pueblo no les retira su apoyo. No ha podido ser más claro: quien gobierna Venezuela soy yo. Y pretende reproducir esta dinámica en Colombia, México...en un contexto donde todo indica que no tendrá oposición, pues el gobierno venezolano ya está a sus pies, y Colombia y México muestran una evidente docilidad en sus declaraciones ante las amenazas trumpistas.
Digo que la situación me recuerda al fusil huérfano del Che porque es inevitable contraponer la actual tragedia a la lucha popular de los años 60 en Latinoamérica. Miles de hombres y mujeres armados exclusivamente con fusiles de mala muerte se enfrentaban no sólo a dictadores sanguinarios como Batista, Pinochet o Videla, sino a Kissinger y el poderosísimo ejército yanki, que movían sus hilos. Estos guerrilleros sabían que con un 99% de probabilidades no iban a ganar, pero que podían hacer sangrar a los represores, tal vez tanto que les obligasen a retirarse. Y se jugaban la vida desde la más absoluta precariedad ¿Cómo es posible que los líderes de la izquierda latinoamericana que hoy cuentan con ejércitos y armamento pesado no les imiten ante el saqueo y la destrucción de la soberanía de sus pueblos?
Hay quien dice que sólo debemos esperar 3 años a que los republicanos pierdan las elecciones presidenciales y llegue un demócrata con cabeza a la presidencia de EEUU, y que por eso es mejor plegarse de momento. No es cierto por dos motivos. El primero es que si Trump puede barrer Latinoamérica sin oposición, sus expectativas electorales se dispararán y su popularidad será la de Hitler cuando se anexionó los Sudetes. Por el contrario, si empiezan a caer soldados yankis sobre el terreno, los votantes le darán de lado. Posiblemente ni siquiera sea necesaria la resistencia armada hasta 2029, pues en noviembre hay elecciones parlamentarias en EEUU y una mayoría demócrata amplia ataría de pies y manos a Trump.
Pero hay algo más. Salvo que suceda un terremoto que coloque en la cúpula demócrata a Sanders y su gente, hoy el partido demócrata es el PP español y Trump es Vox. Diferentes pero muy parecidos en su ideología y ambiciones. Si Latinoamérica se deja saquear por Trump sin resistencia, el siguiente presidente demócrata continuará el latrocinio porque, como Trump, el líder demócrata quiere convertir el continente en su patio trasero, controlarlo y expoliarlo...la diferencia es que los demócratas tienen más seso que Trump y saben que, si los latinoamericanos resisten, esto puede derivar en un Vietnam multiplicado por 1000. Pero para que lo vean definitivamente claro, hace falta resistir.
Si las víctimas de Trump habidas y por haber se uniesen, Trump tendría que intervenir con tropas terrestres, los soldados yankis caerían por centenares (aparte de los atentados en territorio estadounidense contra objetivos políticos y militares que los servicios secretos latinoamericanos pudiesen organizar) y el proyecto imperial trumpista se vería truncado, como muy tarde en noviembre de este año con una victoria demócrata arrolladora. La alternativa es la esclavitud de Latinoamérica y la pérdida absoluta del control sobre sus riquezas. Alguien tiene que atreverse a plantar cara. Parece que los gobiernos están demasiado acomodados, temerosos o ambas cosas a la vez ¿Volveremos a la época de las guerrillas?
Gustouche? Únete e comparte a túa opinión
Rexistrarse para ver máis de Livingstone85, votar, comentar e compartir as túas propias ideas coa comunidade. Non estás seguro? Coñece como funciona.
Comentarios (0)